La razón por la que escribo este post, es porque soy consciente que desde hace algunos años tengo un problema, y es ahora cuando he tenido la fuerza suficiente para poder afrontarlo y poner solución a ello porque sí, tiene solución, y eso es algo muy positivo. Si, además, con mis palabras puedo ayudar a alguien que esté en la misma situación que yo, nada me haría más feliz. Es por eso por lo que lo comparto con vosotros!!!
Pues bien, desde unos años atrás (en concreto, unos cinco) y después de un resfriado veraniego mal curado, empecé a ser consciente de que mi oído estaba perdiendo cada vez más fuerza, y era más frecuente que repitiera la frase típica de: “¿¿¿Qué??? Me lo puedes repetir por favor, que no te he oído”, o cuando alguna noche salía e iba a algún sitio donde la música estuviera más alta de lo normal, necesitaba más días de los normal para que me recuperara de los acúfenos (malditos pitidos!!!).